Logoterapia & Arte

Al encuentro de Viktor Frankl a través del arte.
Argentina 2011

Estas obras fueron realizadas especialmente entre marzo 2019 y abril 2020. A través de ellas, ofrezco mi visión descrita en pocas palabras: los colores dominantes en el conjunto de las obras que componen esta pequeña colección son el ROJO y el AMARILLO:

Nada de lo que nos sucede en la vida es casual. Y mi conexión con Viktor Frankl y la logoterapia tampoco lo fue. Y esta colección que estoy presentando refleja una suma de casualidades. En primer lugar, un psicólogo logoterapeuta vino a mi estudio de pintura para encargarme que le pintara un cuadro, para lo cual debía leer un libro, según me manifestó.  Y ese libro no era ni más ni menos que la obra más emblemática de Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido. Nunca antes había oído hablar de su autor y me pasó lo que a la mayoría: una vez que leí la primera línea, nunca más lo pude dejar hasta que tras una noche en vela, llegué hasta el final. Si bien fue el final del libro, para mí fue el comienzo de un largo viaje que aún sigo transitando.

Fue así que me sumergí en el universo de Frankl, y ahí descubrí que él también era un artista (la otra casualidad), y que, entre sus hobbies, primaba el arte en todas sus manifestaciones: compuso un tango, escribió una obra de teatro, practicó la fotografía, la pintura y el dibujo.

Cuando Frankl nos presenta los valores de la creación como uno de los caminos por el cual el hombre puede ir tras el sentido, más allá de su planteo científico, lo hace desde su alma de artista. Y eso fue precisamente lo que percibí tras las líneas ocultas de El hombre en busca de sentido, lo que me inspiró a pintar no solo un cuadro, sino una extensa colección, donde cada obra interpreta el sentimiento de Frankl durante su cautiverio en los campos de concentración.

A la luz de los principios científicos de la logoterapia, se comprende el arte como la expresión del componente espiritual del hombre, cuya intención es crear un mundo más significativo que el que ofrece la vida cotidiana. Y si se observa el arte con un criterio más amplio, que permita profundizar en la totalidad de los fenómenos psíquicos, incluyendo la libertad interior, entonces no cabe dudas que la conexión entre la logoterapia y el arte es posible; su enfoque teórico es el sentido de la existencia humana y su búsqueda por parte del hombre. En tanto los fenómenos artísticos, como la creatividad y el goce estético ofrecen una puerta de entrada para que el hombre vaya en pos de su sentido, el arte funciona como un instrumento para exteriorizar libremente las emociones, promover estabilidad emocional, dar posibilidad de expresar y firmeza a la libertad de la persona singular.

“Según los antiguos existen tres tipos de hombres importantes para el desarrollo del mundo. Los primeros son los científicos, los que intentan saber cómo es la realidad, y por eso son importantes. Los segundos son los técnicos, los que intentan resolver los problemas que se presentan en la realidad, y por eso son importantes. Pero los terceros son los artistas, los únicos capaces de redimir el mundo, mejorarlo, enriquecerlo, y por eso son los más importantes. No sorprende entonces que, cuando el hombre busca sentido, no lo encuentra en las ciencias, sino en las artes, ámbito propio y propicio de la espiritualidad humana”. (Dr. Claudio García Pinto).

El vaivén permanente de la luz a la oscuridad, que percibí a lo largo de la lectura de la obra de Viktor Frankl, me inspiró para concebir una colección en la cual el BLANCO, que paradójicamente es un color acromático -el espectro en el que confluyen todos los colores, de claridad máxima y de oscuridad nula-, es el protagonista, no obstante, matizado por suaves pinceladas de SEPIA, que vienen a sustituir al GRIS del relato escrito. Algunas pinceladas de color aparecen tímidamente en algunas de las telas de la colección, tan solo para indicar al espectador dónde reside la fortaleza del mensaje.

La madre

2011. Óleo sobre lienzo 100 x 100

La estática figura central y que representa la visión de la MADRE domina la tela. Es un desnudo de una mujer famélica, de gesto dulcificado y mirada ausente. Quise materializar en unas cuantas pinceladas, despojadas de recursos excesivamente técnicos, la visión de una madre ascética y espiritual como símbolo del amor, en la conciliación de la vida y la muerte.

Mi madre - la vida

2011. Óleo sobre lienzo 0,70 x 100 

Para esta obra recurrí al antiguo motivo iconográfico de la virgen “la Madonna”, expresando así la relación madre – hijo a un nivel, si se quiere, más elevado. El tema tradicional me permitió plasmar una visión más subjetiva: la mujer, cuya mirada es serena y apacible, aparece envolviéndose a sí misma y al niño con el mismo manto, lo que para mí significa el vínculo que ni la misma muerte es capaz de romper. A su izquierda se puede percibir un áurea: fenómeno luminoso que materializa la fuerza y la presencia de la imagen de la madre de Viktor Frankl durante su cautiverio.

Desinfección

2011. Dibujo a lápiz 0,15 x 0,30 

A partir de la palabra “¡mierda!” a la que Viktor Frankl se refirió en su texto, en el momento en que los prisioneros eran objeto de burlas y maltratos por parte del soldado nazi que los custodiaba, comprendí que aquella situación de indefensión y escarnio fue para el prisionero Frankl una “revelación”, la de cambiar de actitud ante la encrucijada. Procuré que la figura mostrara un hombre “más grande” que aquel que ejercía el dominio de la situación, en un intento de convencerme que la dignidad demostrada por la víctima, a pesar de su total desnudez y vulnerabilidad, pudiera turbar la acritud del victimario.

La existencia desnuda

2011 – Técnica mixta: rotulador y acuarela 0,15 x 0,30 

Para esta composición tomé como punto de partida la palabra “NADA”, que Frankl utiliza como sinónimo de “DESNUDEZ”, es decir, el abandono y el aislamiento representado por el propio cuerpo. Encontré en el recurso de la figura desnuda una forma de materializar los dichos de Frankl, cuando habla del desnudo como una renuncia absoluta del propio “yo”. Frankl dice “Nada. Tan solo poseíamos la existencia desnuda…”

La huida hacia adentro

2011. Dibujo a lápiz 0,25 x 0,25 

El espiritualismo de Viktor Frankl, aun cuando pareciera rozar el misticismo, estaba inseparablemente unido a la búsqueda de un “yo vivo”, quizás a la realización de sí mismo. La representación la realicé mediante la figura de un hombre curvado sobre sí mismo, lo que podría interpretarse como un ser agobiado por las circunstancias, doblegado, sin embargo, el representarlo en esa postura me dio la posibilidad de materializar la “resistencia”, cuando Frankl dice: “la fuerza no proviene de la capacidad física. Surge de la voluntad indómita. Solo así se explica la aparente paradoja de que a menudo, los menos fornidos parecían soportar mejor la vida en el campo de concentración…”

La apacible unión de los enamorados

2011. Técnica mixta: óleo sobre lienzo y collage con flores 0,70 x 100

En esta tela quise expresar la tristeza sincera de la despedida y la pérdida del otro mediante un abrazo desesperado, para destacar la ausencia de esperanza en esa separación forzosa. La fortaleza de la obra reside en los gestos, lo que pretende marcar la tensión entre la proximidad íntima y el distanciamiento inevitable. Todo ello manifestado en el rostro del hombre: su mirada cabizbaja, los párpados entrecerrados, gesto en el que se une la consternación y la certeza de que lo que sucederá es irrevocable. En este capítulo, Viktor Frankl cita el verso 8.6 del Cantar de los Cantares (La Biblia, capitulo 8 / verso 3): “Sella tu corazón… pues fuerte como la muerte es el amor”.

Arte en el campo de concentración - toilette con rosas

2011. Óleo sobre lienzo 0,45 x 0,40

Con esta tela quise destacar la sensibilidad artística que recorre la obra literaria de Viktor Frankl, a pesar de lo oscuro y sórdido de la experiencia. He percibido la exaltación de la belleza aún en las frases más crueles y en las descripciones más desgarradoras. Se dice que la visión de la belleza es una señal que se envía al cerebro para que resuelva problemas cruciales de supervivencia, sin activar el raciocinio, por lo tanto, es una de las pocas experiencias durante la cual la mente no censura, no evalúa, no reflexiona, no se distrae en otra cosa más que la contemplación y el deslumbramiento. ¿Por qué recurría al desnudo para interpretar este capítulo? Porque el desnudo femenino representa en el arte el símbolo de la belleza por antonomasia. ¿Por qué el subtítulo de la obra “Toilette con Rosas? Por su materia cromática y su alusión a la belleza.

La muerte

2011. Óleo sobre lienzo 100 x 100

La composición está tratada con una materia pastosa, abocetada con pinceladas sueltas y menudas que modelan las formas de los rostros, a los cuales los fuertes contrastes cromáticos del fondo confieren la luminosidad. Los dos cuerpos centrales encarnan una duplicidad, recurso que me vino de fuentes esotéricas, que dicen que cada persona posee un doble capaz de aparecer como materia espiritual bajo la apariencia de un áurea. En la religión católica, ese doble tiene apariencia de ángel, cuya presencia formula un presentimiento de muerte. Los ángeles y querubines que parecen flotar en el fondo, simbolizan los dos hechos fundamentales de la existencia del hombre: el nacimiento y la muerte, y con ello su significado de renacimiento a una vida espiritual. Frankl dice: “En una última y violenta protesta contra lo inexorable de una muerte inminente, sentí como si mi espíritu rasgara mi tristeza interior y se elevara por encima de aquel mundo desesperado, insensato…”

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